Se oye un clamor en todas las naciones, ante el funesto y terrible terremoto ocurrido en Haití que ha consternado al mundo, y al ver la situación que vive esta nación vecina, podemos escuchar un clamor parecido al que el Apostol Pablo experimentó en aquella revelación que tuvo: Pasa a Macedonia y ayudanos( Hechos16:9).
Como Dominicanos y aun más, creyentes en Jesucristo, estamos en el deber de tener compasión y misericordia con nuestro prójimo, que en este caso esta representado por el pueblo haitiano. Es menester seguir desarrollando campañas de ayuda social, operativos que puedan contribuir ante esta situación de emergencia.
Hacemos un llamado, por este medio, a todos los miembros de nuestras iglesias y a todos los lectores a integrarse en la cooperación que se requiere para Haití. La donación de agua potable, alimentos enlatados, medicamentos y otros serán de gran ayuda para enfrentar esta gran calamidad, en la cual cientos de miles de personas han muerto, dejando a otros familiares huerfanos y desprovistos de cosas básicas. Pedimos al Todopoderoso consuele y fortalezca esta nación, y que el Evangelio de Cristo se extienda y penetre a todas las esferas en Haití. Pedimos la oración por nuestro pastor en Haití, Fonrose Loudeit, quien, junto a su familia,en la ciudad de Mirebelais, fue preservado con vida ante esta tragedia, Dios nos ayude en esta gran tarea de bendecir y ayudar al pueblo haitiano.
Al ser una nación que compartimos la misma isla, tenemos una cuota alta de responsabilidad en esta tarea. Es importante entender que Dios tuvo misericordia de la República Dominicana y que somos llamados a portarnos como hermanos de Haití. Amén.


