Bendiciones queridas hermanas, y sean todas bienvenidas a nuestro primer retiro del año. Este año 2010 inicia cargado de gratos recuerdos como nuestro glorioso campamento de Damas, el operativo medico-evangelístico en Maimón, y nuestros retiros. La confraternidad entre nuestras iglesias se ha fortalecido y terminamos esta década con esperanza. Si esperanza que nos enfrenta a la violencia, corrupción, aumento de los pasajes, el gas, la comida, el auge del narcotráfico y la corrupción visible de nuestras fuerzas armadas.
¿Qué podemos hacer ante esta realidad que nos golpea diariamente?
Si recordamos la situación de Israel 2,000 años atrás, veremos una situación muy parecida, invadidos por Roma, la vida se tornaba difícil, el continuo pago de impuestos, corrupción en los gobernantes o regentes del pueblo, Herodes, la mujer valía poco o nada, compare la violencia contra la mujer hoy en dia, especialmente una mujer sola y viuda.
Entonces en la biblia, en medio de esta situación, encontramos a Ana, (Lucas 2:36-38) profetiza, de la tribu de Aser. Esta tribu nos dice en Dt. 33:24, iba a ser bendecida y a mojar en aceite su pie, (señal de gozo y felicidad), Pero los descendientes de Aser tendrían también zapatos de “hierro y bronce” (fuerza), Deuteronomio. 33:25. Ana llevaba viuda ochenta y cuatro años, había perdido su esposo siete años después de haberse casado. Pero Ana demostró fuerza durante todo ese tiempo, su unción profética (proclamaba y anunciaba) no fue afectada por las circunstancias de su época. Ana “no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de dia con ayunos y oraciones” Lucas 2:37.
Nosotras en cambio, nos alejamos del templo al vislumbrar alguna circunstancia difícil, o al tener conflictos con algún hermano (a) de la iglesia. Nos apartamos del templo, comenzamos a quejarnos y dejamos de anunciar y proclamar a Jesucristo. La fidelidad de Ana fue premiada, “Esta presentándose a la misma hora, daba gracias a Dios, y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén“ Lucas 2:38. Su perseverancia y fidelidad tuvieron recompensa, ella Vio con sus ojos al salvador del mundo!!
Querida hermana, podemos tener esperanza si permanecemos fieles y buscando el rostro de nuestro señor y salvador. Ana después de ver al niño, hablaba de él a todos los que esperaban la redención (Luc. 2:38).
Los que nos rodean, necesitan tener una esperanza viva, y nosotras, tu y yo, tenemos esa esperanza viva. Hemos visto al niño, ya nació en nuestros corazones, trayéndonos esperanza de un futuro y una vida mejor.
Recuerda que Ana servía, el servicio a Dios y a los demás, nos mantiene humildes y nos acerca a Dios. Sirve en el templo, Ora, cumple tus votos a Dios y Anuncia su fidelidad, su amor, su esperanza y su pronta venida. Este es tu año proclama la esperanza gloriosa de los hijos de Dios!!
Esperamos en ti Señor, si esperamos en ti.
Feliz Año 2010.
Johvanna Trinidad de Cruz.
Pastora.


