Una iglesia Apostólica se caracteriza por una predicación con ejemplo de vida, con denuedo y poder, colectiva, cristocentrica, con énfasis marcado en el reino de Dios, el arrepentimiento, la salvación y las manifestaciones del Espíritu Santo.
Al estudiar el libro de los Hechos de los Apóstoles nos damos cuenta del tipo de predicación de la iglesia apostólica, la cual Dios uso para el crecimiento y edificación de la misma. Además esto nos sirve como modelo y ejemplo de cuál debe ser la predicación de la iglesia de hoy, y con este conocimiento podemos discernir entre lo falso y lo verdadero. Veamos a la luz de la escritura las características de la predicación apostólica:
A.- Una predicación con ejemplo de vida: En Hechos 2: 46-47 se revela un aspecto esencial en la predicación apostólica: Y perseverando unánimes cada dia en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía a la iglesia los que habían de ser salvos.
La vida de los primeros cristianos era el mensaje, era la predicación sin palabras, era llevar un estilo de vida que mostraba a Cristo. Cuando Lucas hace referencia en Hechos 1:1 al evangelio que escribió, destaca el orden que Cristo practicó, dice: En el primer tratado, Oh Teófilo, hable de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar.
Jesús hacia y enseñaba; este es el llamado de todos los creyentes o discípulos del Señor, hacer primero, enseñar después, se dice que la vida de los primeros cristianos era tan consagrada a Dios, que Tertuliano recogió la frase mirad como se aman, de entre las voces de los paganos que se referían así con admiración a los fuertes lazos de fraternidad de las primeras comunidades cristianas. Nuestros hechos hablan más que nuestras palabras,
Al llevar ese estilo de vida de amor, unidad, compañerismo y consagración a Dios, el Señor añadía a la iglesia cada dia los que se salvaban, es decir, la gente era impactada por el testimonio y la vida cambiada de aquellos que profesaban ser seguidores de Cristo.
B.- Una predicación con denuedo y Poder:
Hechos 4:31,33: Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo y hablaban con denuedo la palabra de Dios. Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos.
La palabra denuedo, en griego es parresia, según el diccionario Strong es: osadía para hablar, expresión sin reserva, libertad de palabra, con franqueza, candor, valor entusiasta, lo opuesto a cobardía, timidez o temor. Aquí denota un don divino que recibe la gente ordinaria, no profesional, con poder y autoridad espiritual.
La palabra poder, del griego dunamis, significa energía, poder, capacidad, gran fuerza, habilidad grande, fortaleza. De la palabra dunamis, bien y se usa la palabra dinamo o dinamita.
Es interesante notar que Dios lleno a todos los creyentes que oraron y que todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaron con denuedo la palabra de Dios. El contexto nos muestra que ya el denuedo en la palabra estaba operando en Pedro y Juan, ya que los ancianos, gobernantes y escribas que estaban cuestionando a los apóstoles y su mensaje tuvieron que reconocer este denuedo. Hechos 4:13 dice: Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús.
Este denuedo y poder viene a los creyentes como resultado de ser y mantenerse llenos del Espíritu Santo. Pedro y Juan, aunque eran hombres sin letras, y del vulgo, recibieron la capacidad y poder del Espíritu Santo para transmitir el mensaje de la palabra con denuedo y poder. Esto nos enseña:
1.- Es Dios que unge y llama al ministerio: es importante prepararse, estudiar, tener conocimiento, pero es imprescindible la llenura del Espíritu Santo.
2.- Cuando el Espíritu Santo nos llena y capacita, nuestro lenguaje cambia, ya no hablamos como lo hacíamos antes, esto causa asombro, la gente se maravilla.
3.- Nuestro estilo de vida y mensaje sera lo que determinara si hemos estado verdaderamente con Jesús.
C.- Una predicación colectiva: Al analizar cómo se desarrollo la predicación en la iglesia apostólica, podemos visualizar varias etapas:
c.1- El mensaje de Pedro( Apóstol): Como resultado del dia de Pentecostés, donde se manifestó el Espíritu Santo sobre los discípulos, sobre alrededor de 120 creyentes, el Apóstol Pedro es utilizado por Dios para dar el mensaje a miles de personas allí reunidas.
En Hechos 2:14 dice. Entonces Pedro, poniéndose en pie, con los once, alzo la voz y les hablo diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio y oíd mis palabras.
Podemos describir el mensaje o predicación que efectuó Pedro como: apegada a las escrituras (Hechos 2:16-22), con conocimiento del tema, Cristocéntrica (Hechos 2:22-32). Y con enseñanza y explicación de lo ocurrido. Al leer el vs 33 se confirma esto. Pedro dice: Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís.
El resultado se revela en el versículo 37 y 41: Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, que haremos? Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados, y se añadieron aquel dia como tres mil personas.
C.2- El mensaje de Esteban: En Hechos 6:7,8-10- dice. Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén. Y Esteban, lleno de gracia y poder, hacia grandes prodigios y señales entre el pueblo. Entonces se levantaron unos de la sinagoga llamada de los libertos, y de los de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de Asia, disputando con Esteban, Pero no podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba.
Esteban, aunque no era de los apóstoles, era un creyente, en el cual comenzó a operar la gracia y poder apostólico. En lo apostólico Dios comienza a derramar su gracia y unción sobre creyentes, que son siervos, de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría (ver Hechos 6:3). Algunos exegetas consideran, aunque no aparece en Hechos 6 la palabra diacono, que Esteban y los varones escogidos por la iglesia para ayudar a los Apóstoles fueron los diáconos que se menciona después en las epístolas. Podemos decir, que Esteban, un diacono o servidor, fue usado por Dios de forma sobrenatural.
c.3.- El mensaje o predicación de todos los creyentes: Hechos 8:1,4 dice: Y Saulo consentía en su muerte. En aquel dia hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles. Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio.
Dios permitió que los apóstoles se quedaran en Jerusalén en medio de la gran persecución, los demás creyentes que salieron de la ciudad de Jerusalén iban por todas partes anunciando el evangelio, es decir, una predicación colectiva.
D.- Una Predicación Cristocentrica: Como resultado de la persecución, Dios impulsó a Felipe (otro de los ayudantes o diáconos de Hechos 6), a visitar la ciudad de Samaria, donde manifestó una predicación Cristocentrica: Hechos 8:5 expresa: Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo.
Una iglesia con carácter apostólico predica a Cristo; es decir, lo que Cristo hizo y enseño en la tierra. El predicar a Cristo implica además predicar sobre la gracia y salvación a través del sacrificio de Cristo en la cruz. Muchas denominaciones religiosas y personas predican mas de sus creencias u opiniones personales que de Cristo. Otros prefieren hablar sobre dogmas y conceptos de hombres, la iglesia apostólica predicaba a Cristo.
E.- Una predicación sobre el Reino de Dios y el arrepentimiento: En Marcos 1:14-15 dice: Después que Juan fue encarcelado Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: el tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado, arrepentíos, y creed en el evangelio.


